SOBRE
LA PERSONALIDAD *
Antonio
Beristain
Catedrático de Derecho Penal.
Director del Instituto Vasco
de Criminología,
SAN SEBASTIAN
Homenaje a Jean Pinatel (Pau,
Bayona, San Sebatián, 18-20 mayo 1989)
1. JEAN PINATEL PIONERO
Nos hemos reunido en este
Coloquio Internacional para continuar las investigaciones acerca de la Criminología
clínica, en homenaje al Presidente Honorario de la Sociedad Internacional de
Criminología, Jean Pinatel, Doctor "honoris causa" de la Universidad de Montreal,
premio Beccaria (medalla de oro), y profesor en la Facultad de Derecho de Pau,
en el Instituto de estudios jurídicos de Bayona y en el Instituto Vasco de Criminología
de San Sebastían.
La señera figura de este vasco
universal emerge ante todo el mundo como una pirámide triangular. Las fachadas
y el contenido de esta pirámide criminológica se prestan a múltiples consideraciones.
Hoy y aquí me limito a recordar sólo algo de sus grandes líneas maestras.
Pinatel ha sido el gran pionero
de la ciencia criminológica, de la ciencia interdisciplinar.
Salió él, muy temprano, a sembrar la semilla que después nosotros, sus
discípulos, compañeros, amigos y colegas, tenemos la satisfacción de cosechar
y de seguir sembrando.
Desde mi perspectiva cultivo
preferencialmente el campo filosófico, el criminológico y el teológico, referidos
principalmente a la Criminología clínica y, más en concreto, a la personalidad
del criminal (1) y, también, a la personalidad de la víctima y del operador
de la justicia. Muchas de las páginas escritas por Jean Pinatel conservan hoy
y conservarán mañana fuerza para iluminar el obscuro mundo de las estructuras
sociales injustas que tenemos cada ciudadano.
2. CONSIDERACIÓN FILOSÓFICA
Filosóficamente (2)
podemos estudiar la persona y la personalidad en su triple función de agente,
autor y actor.
La persona, en
cuanto agente de sus actos, ejecuta muchos actos de modo semejante al resto
de los seres vivos, como pueden ser andar, ver, sentir, etc. Por lo tanto, la
persona es un agente natural. En terminología escolástica se trata de
actus hominis.
Además, la persona es también
autor de sus actos. En este punto se diferencia de los animales puesto
que el animal no es autor de nada, no tiene dominio ni de su andar; al animal
no cabe imputarle subjetivamente lo que hace. En cambio, el hombre sí es autor
de sus actos, cuando éstos son libres; sobre todo cuando resultan de una opción
fundamental. La persona es autor de sus acciones en múltiples sentidos, en cuanto
que los realiza, los domina, los ve (la postura vidente, finalista, de
Hans Welzel). También porque él deviene de una manera o de otra, por su ser
y por su hacerse a lo largo del actuar, embridando sus comportamientos. De este
modo los actos le van configurando. Los escolásticos hablan de actus humanus.
Ultimamente, la persona aparece
también como actor de su vida situacional. El hombre se encuentra, nace,
situado; inexorablemente inscrito en una trama, en una situación, en una estructura
social, en una biografía familiar, individual, local, nacional e incluso planetaria;
en una realidad de la que no es dueño, como muy bien le dijo Mefistófeles a
Fausto, "tú crees que empujas a la realidad, cuando en verdad tú eres empujado".
No en vano solemos decir "le ha tocado vivir en estas circunstancias", le ha
tocado representar un cierto papel en la vida.
Toda persona es sujeto hablante
(3)
Por eso Ortega resumía su
cosmovisión de la persona como "yo soy yo y mis circunstancias".
Estas tres funciones o estructuras
de la persona y de la personalidad confluyen en la modulación de actos, opciones
que configuran la personalidad. Este conjunto sistémico de actos opcionales
enmarcados en el escenario del teatro de la vida social pública no pueden menos
de calificar a quien los produce.
Lo cualifica, lo configura,
porque aquello que ejecuta, que hace y que representa, pertenece a sí mismo
como realidad subsistente, como realidad religada y como realidad de la inteligencia
sentiente.
El hombre no sólo ejecuta
unos actos, sino que en una u otra forma se los apropia, y estos
actos le conforman, le configuran. Consecuentemente, le califican inexorablemente
en sentido positivo cuando actúa meritoriamente, altruísticamente; y le estigmatizan
como marginado o como delincuente si se comporta de una manera nociva para la
sociedad. La personalidad, dada la implicación ontológica
entre el ser y el tiempo, el Sein y el Zeit heideggeriano, es un precipitado
histórico-temporal del con tenido de los actos y acciones y representaciones
que el yo va ejecutando, actuando y representando.
Nuestra personalidad coordina,
pues, dimensiones opuestas: por una parte, ser el centro de su vida y, por otra
parte, como indican Martín Buber, Lacan y otros, ser excéntrico, volcado a los
demás.
Coordina la oposición entre
la estabilidad versus la continuidad, el "panta rei", todo cambia, aunque
no existe el tiempo. El mismo río cambia continuamente, y simultáneamente integra
el mismo ser que permanece versus el continuo diverso de lo que hace.
La persona "evoluciona hacia convertirse cada vez con mayor aceptación en proceso,
fluidez, cambio. Vive de modo más existencial, viviendo plenamente en cada momento"
(4)
El movimiento (el werden,
el fieri) progresivo de qués de singularidades, de opciones
radicales, van modulando, conformando, al hombre a la figura que ha obtenido
y va obteniendo a lo largo de su vida, va delimitando y colocando al hombre
en el escenario, en la situación.
Resulta, pues, la personalidad
como un todo sistémico, clausurado, intelectivo, sentiente y religado.
Como el conjunto de tres palabras (yo, me, mí) que expresamos cuando decimos
yo me conozco a mí, yo me siento a mí, yo me encadeno a mí, como el Prometeo
encadenado. En francés y en
inglés se patentiza también este desdoblamiento, como indica Aranguren, con
la acuñación verbal je y I, moi y me. (5)
Teniendo en cuenta la evolución
de las fases y los estadios del conocimiento humano formulados por Comte, constatamos
que el hombre intelectual ha superado la primera etapa mágica o teológica del
pensamiento antiguo, incluso ha superado también hoy la etapa metafísica o abstracta,
es decir, el racionalismo ilustrado, y ha pasado a una etapa epistemológica
racional pero meta lógica y metarracional. Actualmente, el filósofo, el operador
de la ciencia no se encuentra reflejado en El pensador, de Rodin, centrado
en el cerebro, sino en la Venus, de Dalí, pues además de las vías de conocimiento
lógico, avanza por caminos más profundos: el conocimiento cordial, el conocimiento
entrañable, como indican Enomiya-Lasalle y tantos otros especialistas de la
ciencia del conocer (6)
Esta orientación filosófica
acerca de la persona y de su concienciación, de su reconocerse, halla
apoyos en España, hace muchos siglos, ya en Séneca (3 a.C. - 65 d.C.) especialmente
en su Tratado "de ira" y en su "Carta a Lucilio", n° LXXX, que
encuentra un complemento notable en Huarte de San Juan, con su famoso libro
de Examen de ingenios para las sciencias. Donde se muestra la differencia
de habilidades que ay en los hombres, y el género de letras que a cada uno responde
en particular. Es obra donde el que leyere con atención hallará la manera de
su ingenio, y sabrá escoger la sciencia en que más ha de aprovechar y si por
ventura la uviere ya profesado, entendera si atino a la que pedía su habilidad
natural. Compuesta por el doctor Juan Huarte de sant Juan natural de sant Juan
del pie del puerto (1575), en Francisco de Quevedo, cuando escribe:
"No olvides es comedia nuestra vida...; acuérdate que dios, de esta comedia...
es autor que la hizo y la compuso...; al que dio papel breve sólo le
toca hacerle como debe... si te mandó que hicieses la persona de un pobre o
de un esclavo de un rey o de un tullido... sólo está a tu cuenta hacer con perfección
tu personaje..." (7), y después en la moral casuística de los jesuitas del siglo
XVI y XVII, como explica Julio Caro Baroja (8), y en las publicaciones del Xavier
Zubiri, del cual he tomado en especial consideración su libro Sobre el hombre.
3. CONSIDERACIÓN CRIMINOLÓGICA
En el aspecto criminológico,
los escritos de Pinatel respecto a la personalidad del delincuente han tenido
amplia resonancia en España (9) (y empieza a tenerla también la personalidad
de la víctima, del juez, del policía y del penalista, etc.).
Eco principalmente positivo, de aceptación, aunque también, como otras
aportaciones pioneras de Pinatel, encuentra algunos comentarios críticos, incluso
adversos. Parece oportuno formular ahora unas observaciones breves respecto
a su importancia, sus dificultades y sus censuras.
Alcanza importancia notable
tanto en el campo preventivo, en la mal llamada (y criticada por López Rey,
entre otros) peligrosidad y rehabilitación social, como en el campo judicial
y penitenciario. La Propuesta de nuevo Anteproyecto de Código Penal del año
1983, en varios artículos, pide -mejor dicho, presume- la existencia y la actuación
del perito criminológico (10). Desde hace varios decenios, los encargados de
la ejecución penitenciaria en España acogen -más o menos- cuatro rasgos principales
de la personalidad del delincuente, según la teoría formulada por Jean Pinatel,
y desarrollada por sus continuadores: egocentrismo, labilidad emocional, agresividad
e indiferencia afectiva.
Esta teoría encuentra también
dificultades en amplios sectores, como puede verse en las publicaciones criminológicas
actuales. H. J. Schneider (11) informa con objetividad sobre las teorías e investigaciones
de la personalidad criminal en los últimos decenios. Opina el criminólogo de
Münster, que esta teoría tropieza con dificultades y limitaciones frente a las
diversidades y variedades de la Criminología.
Especial comentario merece
el eco que encuentra en algunos capítulos del inteligente y documentadísimo
Manual de Criminología. Introducción y teorías de la criminalidad, de
Antonio García-Pablos. Concretamente, cuando trata de las explicaciones psicológicas
y psicopatológicas del comportamiento criminal (pág. 380), se puede leer:
"La teoría de la personalidad criminal se halla, sin embargo,
hoy abandonada, por más que en la década de los setenta, como ya se verá, YOCHELSON
y SAMENOW intentasen resucitarla, con escaso éxito".
Antonio García-Pablos, en
no pocas páginas, se refiere a los comentarios negativos y positivos (12), que
encuentra entre los criminólogos la doctrina de la personalidad criminal.
Aunque esta "introducción" no aborda los problemas de la “intervención”
o "tratamiento" del hombre delincuente, ni los relativos a la "prevención" del
crimen, sin embargo, García-Pablos cita más de una docena de veces a Pinatel;
lo cual patentiza que aprecia notablemente su aportación científica.
Al final del libro, al exponer
los problemas y las tendencias de la Criminología en la actualidad (pp. 682
s.), resalta la progresiva menor incidencia del examen de la personalidad del
delincuente, ya que, en puridad, no es el delincuente sino la sociedad la necesitada
de resocialización (p. 688). También subraya Antonio García-Pablos las posturas
de aquellos que, partidarios de la psicología de la forma, se oponen tanto al
conductismo como al factorialismo, pues entiende que el delito (p. 446) es algo
complejo, organizado, una estructura total, y no una simple respuesta a un estímulo,
ni un conjunto cuya esencia pueda captarse descomponiendo por vía analítica
sus rasgos o sus factores. Sin embargo, por otra parte, admite el
proceso evolutivo de cada uno de cuyos momentos matiza el grado de desarrollo
moral del individuo y las características singulares de su razonamiento y de
sus respuestas. También reconoce la importancia de la personalidad criminal
y de la Criminología Clínica en el programa oficial (por él elaborado) para
el Cuerpo Técnico de Prisiones, cuyo tema 54 dice así: "Teoría y praxis criminológicas: La Criminología Clínica. Postulado de
la Criminología Clínica. Particular referencia a la obra de Pinatel. El método
de la Criminología Clínica.
Diagnóstico, pronóstico y
tratamiento. Aportaciones de la Criminología Clínica en el ámbito penitenciario,
en el jurisdiccional y en el de la investigación criminológica. El futuro de
la Criminología Clínica. (13)
Muchos criminólogos insisten,
como algo indiscutible, en la aportación actual de la personalidad "criminal"
para estudiar no sólo la personalidad de los autores del delito sino también
la de los crimino-resistentes, y ya se empieza también a analizar la personalidad”
(¿"criminal"?) de la víctima de las infracciones (14).
Quizás no se ha investigado
todavía suficientemente la personalidad de los operadores de la justicia, como
pueden ser los profesores de Derecho Penal, los policías, los jueces, los funcionarios
penitenciarios, los asistentes sociales, los trabajadores voluntarios, etc.
Antes de pasar al tema siguiente,
recuerdo la opinión ponderada de G. Kaiser: "la hipótesis básica de que los
criminales se distinguen de los que no lo son por las características de la
personalidad resultó ser tan fuerte que, a pesar de una sólida crítica, no ha
podido eliminarse por completo hasta la actualidad
4. CONSIDERACIÓN TEOLÓGICA
Por fin, también desde la
perspectiva teológica podemos auscultar la personalidad del delincuente,
de la víctima y de los operadores de la justicia, y deducir algunas consecuencias
aplicables a investigaciones posteriores.
En el País Vasco los mitos
multiseculares, preindoeuropeos, describen con frecuencia la personalidad de
la mujer del caserío, la etxekoandre, el eje del culto doméstico, de
la cultura, incluso del mundo económico, social, cultural y religioso.
La diosa Mari sentada en la puerta de una cueva profunda, con su espejo
y su peine en la mano adereza su larga cabellera de oro que se refleja a la
luz del sol... para llevar a cabo el control social (como diríamos en jerga
profesional-criminológica). Sin duda, es también un símbolo de la justicia.
El mito bíblico de Caín y
Abel pervive a lo largo de toda nuestra cultura. Amplios estudios del cainismo últimamente
han suscitado nuevas atenciones. Hoy se patentiza el acierto de Antonio
Machado en su carta a Miguel de Unamuno desde Baeza, el 16 de enero de 1918,
cuando le escribe: "Recibí su Abel Sánchez, su agrio y terrible Caín,
más fuerte a mis ojos que el de Byron... Caín, hijo del pecado de Adán, desterronó
el páramo virgen, por él se convirtió el paraíso en tierra de labranza. La segunda
vuelta de arado la dio Jesús, el sembrador. Aprendamos, no obstante, a respetar a
Caín, porque sin él, Jesús no hubiera tenido tierra en que sembrar. Encuentro
muy justificado que Vd., tan evangélico, torne a menudo al Viejo Testamento,
y que un humanista, como V., encuentre inspiraciones en el libro humano por
excelencia. Su Abel Sánchez
es libro precristiano que V. -el hombre del Cristo en el pecho- tenía que
escribir para invitarnos a expulsar de nuestras almas al hombre precristiano,
al gorila genesiaco que todos llevamos dentro" . La biblia traza como rasgo
básico de Caín la envidia, el odio a nuestro hermano, como indica Machado.
Por otra parte, el mensaje
evangélico insiste en la prohibición de no separar el trigo y la cizaña, insiste
en la posibilidad de que cualquier semilla germine, cualquier persona negocie
con sus talentos, los multiplique, produciendo resultados más o menos gratificantes.
Pero, la Biblia, desde la primera hasta la última página, distingue la persona
del pecado frente a la persona del profeta, la persona de la víctima y la personalidad
del operador de la justicia (en sentido profundo, liberador, Tsedagah, frecuentemente
mal interpretado por los exegetas) (17), sobre todo del juez.
Y, por fin, en la teología
cristiana se destaca la nobleza profunda, inabarcable, de la persona como imagen
de Dios, imborrable.
Teológicamente, Bernhard Häring
acierta cuando insiste en la urgencia de acabar con las imágenes hostiles de
los delincuentes, hay que demostrar sistemáticamente los fantasmas del delincuente
como un demonio, o como un pecador (Cfr. Bernhard Häring, La no violencia,
Herder, Barcelona, 1989, pp. 155 ss.)
Diversas investigaciones empíricas apoyan esta opinión del teólogo moralista
e
insisten en la indiscutible
dignidad humana (18)
Notas:
Este artículo será publicado, en francés, en "La personnalité
criminelle. Actes des Journées J. Pinatel",, Editions Eres, Francia.
1. J. PINATEL, Traité de droit pénal et de
criminologie, T. III: Criminologie, 2ª edición, Dalloz, Paris, 1970, pp. 323
ss., 3ª edición, 1975. IDEM, Le phénomene criminel, MA Editions, 1987. IDEM,
"Criminologie clinique et modèles", en A. BERISTAIN, R. OTTENHOF (Compiladores),
Délinquance et inadaptation juvéniles, XXVI Curso internacional de criminología,
Pau, Bayona, San Sebastián, 5-12 mayo 1976, Ed. Caja de Ahorros Provincial de
Guipúzcoa, San Sebastián, 1977, pp. 175 ss. G. CANEPA, "Les perspectives biologiques
et psychologiques dans le domaine des études cliniques sur le comportement criminel",
en La Criminologie. Bilan et perspectives. Mélanges offerts à Jean Pinatel,
A. Pedone, Paris, 1980, pp 183 ss. J.L. DE LA CUESTA "La reforma de la legislación
tutelar: ¿un Derecho Penal de menores y jóvenes?", en A. BERISTAIN, J.L. DE
LA CUESTA (Compiladores), Los Derechos Humanos ante la Criminología y el Derecho
Penal, UPV/EHU, Bilbao, 1986, pp. 162 ss. R. OTTENHOF, "Por un análisis específico
de la criminalidad femenina", en A. BERISTAIN, J.L. DE LA CUESTA (Compiladores),
Cárcel de mujeres. Ayer y hoy de la mujer delincuente y víctima, Mensajero,
Bilbao, 1989, pp. 47-53 J.C. HERAUT, "Nouvelles contributions au débat sur la
question de la personalité criminelle à partir de l'épreuve de Rorschach", en
J.L. DE LA CUESTA, I. DENDALUZE, E. ECHEBURUA, Criminología y Derecho Penal
al servicio de la persona. Libro-Homenaje al Profesor Antonio Beristain, Instituto
Vasco de Criminología, Sebastián, 1989, pp. 247 ss.
2. En estas notas tengo muy en cuenta los
puntos de vista de Xavier Zubiri en su libro Sobre el hombre, Alianza,
Madrid, 1986, pp. 125, 149 ss.
3. M. CORBI, Análisis epistemolágico de
las configuraciones axiológicas humanas. La necesaria relatividad cultural de
los sistemas de valores humanos; mitologías, ideologías, ontologías y formaciones
religiosas, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1983, pp. 494 s., 635 JAKOBS,
Strafrecht, Allegemeiner Teil, 1983, pp. 385, 536, considera a la persona
como subsistema psicolfísico con su papel funcional.
4. C. R. ROGERS, "Toward becoming a fully
functionning person", en A.W. COMBS (ed.), Perceiving, Behaving, Becoming,
1962 Yearbook, Amer. Assn. for Curriculum Development. Washington, D.C.,
p. 25.
5. José Luis L. ARANGUREN, "Autopercepción
intelectual de su proceso histórico", Anthropos. Revista de Documentación
científica de la cultura, núm. 80, Barcelona, enero 1988, p. 19.
6. C. ATIAS, Epistémologie juridique, PUF,
París, 1985, pp. 193 ss. F. CAPRA, El Tao de la física. Una exploración de
los paralelos entre la física moderna y el misticismo Oriental, Luis Cárcamo,
Madrid, 1984, pp. 35 ss. H-M ENOMIYA-LASALLE ¿A dónde va el hombre?, Sal
Terrae, Santander, 1982, pp. 132 IDEM, Vivir en la nueva conciencia, Paulinas,
Madrid, 1987, pp. 159 ss. J.M. GONDRA, La psicoterapia de Carl R. Rogers,
Desclée de Brouwe, Bilbao, 1981, pp. 316 ss. J. MONTSERRAT, Epistemología
evolutiva y teoría de la ciencia, UPCM, Madrid, 1984, pp. 454 ss. M. TALBOT,
Misticisme et Physique Nouvelle, Mercure de France, Le Mail, 1984, pp.
197 ss.
7. Cfr. Michèle GENDREAU, Héritage
et Création: Recherches sur l'humanisme de Quevedo, Librairie Honoroe Champion,
Paris, 1977, pp. 130 s.
8. J. CARO BAROJA, Las formas complejas de
la vida religiosa: Religión, sociedad y carácter en la España de los siglos
XVI y XVII, Akal Editor, Madrid, 1978, pp. 22 ss., 281 ss., 519
ss.
9. También en otros países. Y no sólo en los latinoamericanos. Las
investigaciones de C. Bottardi, R. Sbrana y E. Di Marco acerca de las actividades
de los expertos respecto a la personalidad de los detenidos, muestran que hoy
este campo atraviesa una crisis profunda, cultural e institucional. Cfr.
G. CANEPA, "Non-custodial Treatmente Between Electronic Surveillance and
Clinical Approach", en INTERNATIONAL PENAL AND PENITENTIARY FOUNDATION, The
Elaboration of Standard Miniumun Rules for Non-Institutional Treatment, Bonn,
1989, p. 123.
10. Arts. 75, 1ª; 84, 3ª; 87, 2ª ; 100, 3.
Algunas críticas contra el informe criminológico aquí y ahora formula DEL TORO
MARZAL, Alejandro, "La paralización de la pena en la Propuesta de Anteproyecto
de nuevo Código Penal", en Documentación Jurídica, número 37/40, monográfico
dedicado a la Propuesta de Anteproyecto del nuevo Código Penal, volumen 1, enero-diciembre
1983, pp. 199 ss., 206 s.
La actual legislación penitenciaria española hace insistentes
referencias a la personalidad del delincuente. Por ejemplo: Ley Orgánica General
Penitenciaria (26 septiembre 1979), arts. 10.1; 60.1; 62.a, b); 63; 64.2; 65.2,
3, 4; 66.2, y su Reglamento (8 mayo 1981), arts. 240. a); 242.2; 273.4ª; 282.1ª.
11. HJ. SCHNEIDER, Kriminologie, Walter
de Gruyter, Berlin, Nueva York, 1987, pp. 394 ss
12. A modo de ejemplo paradigmático, pueden
verse las pp. 382 ss.
13. Cfr. Suplemento al Boletín núm. 1529,
p. 22.
14. E. NEUMAN, Victimología. El rol de
la víctima en los delitos convencionales y no convencionales, Universidad,
Buenos Aires, 1984, pp. 57 ss. L. RODRIGUEZ MANZANERA, Victimología. Estudio
de la víctima, Porrúa, México, 1988, pp. 81 ss.
15. G. KAISER, Introducción a la Criminología,
7a. edic., Dirección-Traducción J.Ma. Rodríguez Devesa, Dykinson, Madrid,
1988, p. 89. Cfr. IDEM, Strafvollzup im Europäischem Vergleich, Darmstadt,
1983, p. 250.
16. A. MACHADO, Prosas Completas, Edición
crítica de Oreste Macrí con la colaboración de Gaetano Chiappini, Espasa-Calpe,
Madrid 1989, pp. 1599 ss.
17. Cfr. Eugen WIESNET, Die verratene Versöhnung:
zum Verhältnis von Christentum and Strafe, Patmos, Düsseldorf, 1980, pp.
32ss.
18. E. RUIZ VADILLO, "El futuro inmediato
del Derecho Penal. Los principios básicos sobre los que debe asentarse. Las
penas privativas de libertad", en Eguzkilore. Cuaderno del Instituto Vasco
de Criminología, núm. extraordinario, San Sebastián, 1988, pp. 166 ss. G.
KAISER, Introducción a la Criminología... pp. 144 ss.