ASPECTOS HISTÓRICOS Y ECONÓMICOS SOBRE EL TRÁFICO
DE DROGAS FRENTE A LAS RELACIONES DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL QUE RIGEN LA
MATERIA
Lic.
Cristina Rojas Rodríguez
Asesora Técnica del Proyecto
de Fortalecimiento de la Administración de Justicia, Bolivia
"Cuanto mayor sea la deuda
de los países en desarrollo y más severas las medidas económicas y políticas
de la banca y del Fondo Monetario Internacional, mayor y más rápida será la
reorientación de la capacidad agrícola y de los recursos financieros hacia la
producción y exportación de drogas hacia los países acreedores en que existe
demanda..."
(John Auld, Nicholas Dorn
& Dorn Nigel South, "Heroin Now: Bringuing it all Back Home" Youth &
Policy, Pt4, 1984).
INTRODUCCION
La historia de la humanidad
es también la historia del uso de drogas, desde tiempos inmemoriales, el hombre
ha utilizado todo tipo de hierbas, raíces, cortezas, hojas y plantas para usos
rituales y ceremoniales, de carácter eminentemente mágico y religioso; así como
para curar y aliviar los males y enfermedades que lo han aquejado.
Sin embargo, algunas de estas
plantas o sus derivados, pueden alterar la conciencia y producir inicialmente
efectos placenteros en el hombre, como son las sensaciones de euforia, bienestar,
alegría, serenidad y energía; que, con su uso y abuso constante, conllevan problemas
de dependencia y secuelas de degeneración física y psíquica.
De una forma u otra, todas
las sociedades "han intentado regular, prohibir o establecer barreras morales
alrededor del consumo, distribución y tenencia de esas sustancias alteradoras
de la conciencia, porque siempre han existido y el ser humano, por múltiples
razones ha recurrido a ellas" (1). Como bien lo afirma la Prof. Venezolana Rosa
del Olmo, "lo que ha variado son los fines de su consumo, así como la forma
de percibirlas y entregarlas en momentos históricos determinados
La problemática del tráfico
ilícito de drogas, ha tenido un carácter transnacional desde el inicio de su
historia, y su desarrollo ha estado, y está, condicionado por "una serie de
factores, fuerzas y procesos de tipo económico, social, cultural-ideológicos,
políticos y jurídicos, tanto nacionales como internacionales y por sus entrelazamientos
e interacciones" (3).
Tal como lo planteó el Dr.
Edgar Saavedra Rojas en el desarrollo de su ponencia: "Fármacos y Estupefacientes:
Política y Moral", ante el Primer Seminario Hispano Colombiano de Derecho Penal
"el análisis de esta cuestión no puede plantearse intemporalmente y de manera
universal, porque en cada momento histórico y en cada porción geográfica del
universo la problemática ha sido diversa, como variados han sido los factores
influyentes que han determinado y determinan la toma de posiciones en contra
o en pro de las políticas que el Estado ha adoptado para el manejo de las distintas
situaciones" (4).
ASPECTOS HISTORICOS Y ECONOMICOS
SOBRE EL TRAFICO DE DROGAS
Las Guerras del Opio
A finales del Siglo XVIII,
Gran Bretaña produjo la Revolución Industrial antes que cualquier otro país
en el mundo. Como resultado de este hecho, comenzó a exportar sus telas de algodón
fabricadas a máquina a la India, con grave perjuicio para la industria manual
del algodón del país asiático contra la cual competía. Por otra parte, el mayor
producto importado a Inglaterra de los países asiáticos era el té de la China.
Dado que Gran Bretaña no tenía
ningún producto para exportar a la China, la balanza comercial de Inglaterra
fue siempre poco favorable.
A diferencia de la India,
China no quería comprar algodón hecho a máquina de Gran Bretaña y así, Inglaterra
se abocó a la búsqueda de algunos productos rentables que exportar a la China,
decidiéndose por el opio.
En el año 1773, la companía
británica "India Oriental" consiguió el monopolio de la distribución del opio
en la India e instó a los pobladores que tenía bajo su control para que cultivaran
la amapola del opio. De esta manera, Gran Bretaña impuso la siguiente relación
comercial triangular:
a) Gran Bretaña exporta telas
de algodón a la India,
b) India exporta opio a la
China
c) China exporta té a Gran
Bretaña.
Esa estructura comercial fue
desarrollada y conservada a través del Siglo XIX, durante más de ciento cuarenta
años hasta la prohibición del comercio del opio a principios del Siglo XX.
Ante el grave problema social
ocasionado por la adicción al opio, en 1839 las autoridades de la China Imperial
deciden terminar con la importación del opio hindú.
El Gobernador de Cantón se
apodera de más de 20.000 cajas de opio, las hace arrojar al mar y rompe relaciones
comerciales con los ingleses en el mes de marzo de 1839.
La Gran Bretaña, que buscaba
la forma de imponer la legalización del consumo y el comercio del opio en China,
respondió militarmente a este acto, y el enfrentamiento desembocó en la Primera
Guerra del Opio (1839-1842).
Con la victoria inglesa, se
obliga al Gobierno Chino a firmar el 29 de Agosto de 1842 el "Tratado de Nanking"
cuyos resultados más importantes son:
1.- la apertura de importantes
puertos chinos al comercio extranjero,
2.- la transferencia de Hong
Kong a Gran Bretaña y
3.- la imposición de una indemnización
por el opio confiscado.
En 1856, estalla la Segunda
Guerra del Opio en la cual Inglaterra y Francia se imponen militarmente sobre
China y la obligan a suscribir los "Tratados de Tienstin", en 1858.
Además de Inglaterra y Francia;
Rusia y los Estados Unidos son parte de estos tratados también. A través de
ellos, China es obligada a:
1.- la apertura de otros once
puertos,
2.- permitir legaciones extranjeras
en Pekín y actividades misioneras cristianas y
3.- legalizar la importación,
comercialización y consumo del opio.
En 1859, la guerra se reanuda
y concluye con las "Convenciones de Pekín" en 1860, mediante las que se impone
a la China concesiones adicionales. Es precisamente en este año en que la coca
es cristalizada por primera vez en Alemania.
Algunos Factores Económico-sociales
relacionados con el tráfico de drogas.
En estudios arqueológicos
realizados en la ciudad de Tiahaunaco, Bolivia, se ha comprobado la presencia
de la hoja de coca en ese imperio que floreció cuatro siglos antes de Jesuscristo.
En Colombia, los “Anhuacos"
que habitaban antes de los Chibchas, fueron quienes descubrieron la coca; en
tanto que en el Perú su uso fue introducido por los Quechuas y, con los Incas,
llegó a Chile y Argentina. Bien se puede afirmar que: "el cultivo de la coca
no fue desconocido para casi ningún país de América, pues los investigadores
señalan que su producción llegaba hasta Nicaragua y las islas del Caribe" (5).
Aún cuando se han encontrado
plantas de coca en las Filipinas e Indonesia, se estima que ésta, no ha sido
utilizada con fines mágicos y religiosos y tampoco se ha cultivado comercialmente
en la región asiática y del Lejano Oriente.
En el siglo XVI, durante la
conquista, los españoles transformaron el uso ritual de la hoja de coca dentro
de la cultura andina. A pesar de la presión de los misioneros cristianos que
asociaban las hojas de coca con el diablo y que en 1551 el Concilio Eclesiástico
de Lima prohibió su uso; en 1567 por orden de Felipe II la hoja de coca se convirtió
en el principal recurso económico de España para consolidar y ampliar su dominación.
Por razones eminentemente
económicas, se autorizó en esa época el uso y difusión de la hoja de coca, llegando
a convertirse en la segunda fuente de ingresos de la Corona.
Fue así como, después de introducirle
un valor comercial de cambio; asociaron su producción a la explotación de la
fuerza de trabajo en las minas, como una estrategia de control social para la
acumulación de capital de la época (6)
Debemos de recordar en este
punto, el importante papel que jugó la hoja de coca en la explotación de la
plata del Cerro Rico de Potosí, Bolivia, en donde se utilizó como salario de
la población indígena que trabajaba en condiciones infrahumanas en las minas.
A mediados del Siglo XIX,
en el año 1860, Albert Nieman aísla en Austria el alcaloide de la cocaína, de
la hoja de coca traída del Perú, y comienza a ser probado, especialmente en
Alemania en maniobras de índole militar. Médicos y científicos europeos llevan
a cabo toda clase de experimentos para determinar las posibles cualidades de
la coca.
“Se convierte en la droga
maravillosa, sin estigma moral ni regulación, porque se la consideraba como
la cura a la dependencia de la morfina, la heroína y el alcohol, así como panacea
de enfermedades desconocidas” (7).
Las compañías farmacéuticas
experimentaron una fuerte demanda de cocaína, la que gozaba de una enorme popularidad
entre los intelectuales europeos y estadounidenses y donde era consumida socialmente,
mezclando el "extracto de hojas de coca" con vino, por médicos, escritores,
artistas, reyes y príncipes, gobernantes y eclesiásticos; como el Presidente
de los Estados Unidos Mc. Kinley, Tomás Alva Edison y el Papa León XIII.
Datos oficiales de la época
señalan que sólo en el año de 1905 fueron importadas en puertos alemanes, cinco
toneladas de hojas de coca. "La casa Merck de Alemania elaboraba tabletas, elixires,
jarabes, etc., así como una competidora norteamericana, la Parke & Davis,
que incluso lanzó al mercado cigarrillos de hoja de coca y en 1885 publica una
monografía para médicos sobre sus virtudes" (8)
Concomitantemente, los trabajadores
chinos trasladados a los Estados Unidos para la construcción del ferrocarril
transcontinental, traen consigo el hábito de fumar opio a la costa occidental
de ese país (9)
El hecho anteriormente descrito,
tiene tres consecuencias fundamentales a saber:
1.- Durante el Siglo XIX el
opio comienza a ser cultivado e importado en los Estados Unidos,
2.- A fines del Siglo XIX,
grandes laboratorios europeos, especialmente alemanes, introducen en el mercado
la morfina, la heroína y la cocaína; las han publicitado y difundido, provocando
una demanda hasta entonces desconocida. Opio, cocaína, morfina y otros opiáceos
son usados libremente en medicamentos y prescripciones médicas y en el tratamiento
de soldados heridos, contribuyendo a la creación de adicciones, entre estos
grupos antes señalados y el conformado por actores de teatro, pintores, músicos,
intelectuales y poetas.
3.- En correspondencia con
la expansión del consumo antes dicha, en la década de 1880, aparecen formas
marginales de producción comercial de coca en Colombia, Perú y Bolivia en el
marco de un tráfico dominado por empresas inglesas y holandesas.
A principios del Siglo XX,
los Estados Unidos, tomó la iniciativa de organizar una reunión internacional
con países que tenían intereses principalmente de orden económico en el Lejano
Oriente; en Shangai, China, sobre el comercio del opio.
Los Estados Unidos, por la
naturaleza del comercio de las drogas, querían lograr el control de los embarques
internacionales del opio en bruto hacia los países que lo procesaban y de este
modo controlar el mercado (10)
Se instauró un grupo de trabajo
que fue mejor conocido como la Comisión del Opio. Las primeras reuniones sé
realizaron en Shangai, China en 1909.
El trabajo de esta Comisión,
culminó en 1912 con la firma del primer tratado de fiscalización de drogas:
el “Tratado Internacional del Opio”, en La Haya, Países Bajos.
Este Tratado que se encuentra
suscrito por trece países, entre los que se encuentran los Estados Unidos, Gran
Bretaña, China, Alemania y Japón; entró en vigor el 11 de febrero de 1915 y
constituye el primer instrumento obligatorio de derecho internacional aplicable
al envío de estupefacientes. Su objeto principal era controlar el transporte
de drogas consideradas necesarias para usos médicos. En este instrumento internacional,
se somete la cocaína por vez primera, al control y fiscalización.
Los países participantes,
protegieron a través de este Tratado sus intereses económicos, a saber:
Portugal, defendía su industria
del opio en Macao; Holanda obtenía cuantiosas ganancias del tráfico del opio
en la Indias Orientales y Alemania quería proteger su gigantesca industria química,
lo mismo que los Estados Unidos que defendían los intereses de su creciente
industria farmacéutica (11).
El uso del opio en Inglaterra
llegó a su máximo punto durante la Primera Guerra Mundial. En este período,
miles y miles de soldados de los ejércitos aliados, reciben tratamientos a base
de morfina.
Explica el investigador Marcos
Kaplan como "a raíz de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial,
el gobierno norteamericano, por motivos más políticos y económicos que morales
e higiénicos, hace introducir en los Tratados de Versalles de 1919 una cláusula
por la cual los laboratorios alemanes deben renunciar a la libre venta al público
de drogas psicotrópicas” (16).
A partir de la década de 1920,
la ilegalidad de las drogas psicotrópicas genera en los países asiáticos y americanos
productores de la materia prima para la heroína, la morfina y la cocaína, un
creciente tráfico clandestino.
Abandonado por los países
industrializados el mercado de las drogas; los consumidores en número cada vez
más grande, con necesidades de demanda, pero privados de oferta; comienzan a
ser suplidos por los países y grupos suministradores de la materia prima: es
decir, por los países pobres de Asia; Sicilia y Marsella; inmigrantes italianos
en los Estados Unidos; las mafias siciliana y norteamericana; la "french connection"
y más tarde por los países sudamericanos proovedores de la coca.
Durante el transcurso de la
primera Asamblea de la Liga de las Naciones, en 1925, se suscribe la Segunda
Convención Internacional del Opio, mediante la que se instituyó la “Comisión
Central Permanente Sobre el Opio”:, formada por expertos independientes. La
función principal de esta Comisión era supervisar el sistema estadístico de
fiscalización introducido por la Convención mediante el establecimiento de un
sistema de certificados de importación y permisos de exportación para el comercio
internacional lícito de estupefacientes.
En 1930 se produce un descenso
en el consumo de cocaína ante el aumento del uso de anfetaminas sintéticas como
estimulantes más baratos y disponibles que la cocaína.
Las Convenciones de 1931 y
1936 tuvieron por objeto, la primera, limitar la fabricación mundial y regular
la distribución de estupefacientes a las cantidades necesarias para fines médicos
y científicos a través de la introducción de un sistema obligatorio de previsiones.
Esta Convención estableció; asimismo, un Organo de Fiscalización de Estupefacientes
para vigilar el funcionamiento del sistema. La segunda; introduce por primera
vez la petición de imponer severas penas para los traficantes de drogas ilícitas.
Aspectos de la economía interna
de los Estados Unidos que influyeron en la formalización de leyes reguladoras
del tráfico de drogas:
Surgen, dentro de los Estados
Unidos, conflictos de carácter económico y social que fueron transformados en
conflictos raciales; y éstos, a su vez, se expresaron en conflictos sobre el
consumo de determinadas drogas, para que se propugnara su regulación.
Es así como encontramos que
la motivación ideológica para sancionar la primera ley federal contra la marihuana,
la MARIHUANA TAX ACT de 1937, fue su asociación con los inmigrantes mexicanos;
que se habían convertido en amenazante mano de obra que podía desplazar a los
trabajadores blancos en la época de la depresión, cuando empezaron a avanzar
hacia las grandes ciudades industriales del país desde sus originarias posiciones
de trabajadores de frontera (13)
Hechos similares ocurrieron
antes tanto con la migración china en California, a la cual se la vinculó con
fumar opio cuando ya estaba construido el ferrocarril y no era una mano de obra
necesaria; como con el caso de los recolectores de algodón negros en el Sur,
a quienes se les vinculó con la cocaína, la criminalidad y la violación de mujeres
blancas, cuando en realidad lo que se temía era su creciente emancipación (14)
Curiosamente, el miedo al
negro sometido a los efectos de la cocaína, como lo expresa el psiquiatra norteamericano
David F. Musto, citado por Rosa del Olmo en su artículo sobre "El nuevo orden
económico de la droga"; coincidió con el momento culminante de los linchamientos,
la segregación racial legalizada y las leyes sobre votaciones pensadas
para quitar al negro poder político e influencia social (15)
“Es interesante destacar que
los tres grupos señalados, en sus respectivos momentos y ubicación, estaban
dispuestos a trabajar por menores salarios que los blancos. Asociarlos con el
consumo de drogas, en torno al cual se había creado una imagen amenazante, sobre
todo en términos morales, facilitó no solo su prohibición, sino fundamentalmente
la exclusión de los consumidores del ámbito económico” (16)
De ahí que no es aventurado
afirmar que el problema de las drogas es más bien un campo de batalla de conflictos
económico-sociales e ideológicos que parece funcionar para proteger monopolios
nacionales y/o internacionales (17)
Es importante anotar en este
punto que, como consecuencia del volumen económico que se mueve alrededor del
tráfico ilícito de drogas, éste puede llegar a modificar las estructuras normales
de una economía de mercado, ya creando inflación o bien devaluación; y, es obvio,
por idénticas razones, que, quienes están vinculados a sus procesos de producción
y distribución adquieren una inmensa capacidad de corrupción (18)
Por
otra parte, después del tráfico de armas, estamos hablando del negocio económico
más lucrativo y cuantioso que pueda concebirse en este siglo. Constituye la
única empresa transnacional de gran pujanza y envergadura de los países subdesarrollados.
Tan grandes son los rendimientos económicos y políticos del comercio internacional
de drogas en el mundo capitalista, que sus beneficiarios, no sólo no están interesados
en que tan descomunal mercado clandestino no desaparezca, sino que tienen interés
en que la demanda aumente, y se mantenga clandestina e ilegal.
Evolución en el tiempo de
la postguerra
Durante la SEGUNDA GUERRA
MUNDIAL, en los años 40's, recrudece el abuso de drogas estimulantes. La distribución
de anfetaminas sintéticas a las tropas aliadas se torna común. Al mismo tiempo,
las autoridades militares del Japón distribuyeron estimulantes tales como las
anfetaminas y las metanfetaminas entre los miembros de su ejército, especialmente
entre los pilotos de avión involucrados en batallas nocturnas; contribuyendo
con ello a la creación de adicciones.
A mediados del Siglo XX, se
crea la Organización de las Naciones Unidas. Uno de los primeros actos del recién
creado órgano mundial, es la suscripción del Protocolo de 1946 mediante el cual
se transfirió legalmente a las Naciones Unidas las funciones de fiscalización
de estupefacientes anteriormente ejercidas por la Sociedad o Liga de las Naciones;
asumiendo así la Organización la responsabilidad de los esfuerzos internacionales
de fiscalización de drogas iniciadas por la Liga de las Naciones.
Las funciones del Comité Consultivo
de la Sociedad fueron transferidas a la Comisión de Estupefacientes de las Naciones
Unidas establecida en 1946 como una Comisión Orgánica del Consejo Económico
y Social.
Después de la Segunda Guerra
Mundial y Guerra Civil Española el uso indebido de la cocaína se expandió rápidamente.
Se sintetizaron concomitantemente, muchos otros compuestos cuyos efectos producían
dependencia. Fue así como en el Protocolo de 1948 se sometió a la fiscalización
internacional toda una nueva esfera de sustancias creadas por el hombre, que
se encontraban fuera del ámbito de la Convención de 1931.
Para el año de 1953, la comunidad
internacional, respondiendo a la necesidad de una mayor regulación de la adormidera,
suscribe “Protocolo sobre el Opio” mediante el que se trata de limitar el uso
y el comercio del opio a las necesidades médicas y científicas y se controla
la cantidad de opio que pueden almacenar los Estados.
Es importante anotar que es
precisamente mediante el Protocolo de 1953 que se dota a la Comisión Central
Permanente, actualmente conocida como "Junta Internacional de Fiscalización
de Estupefacientes", JIFE, de facultades de supervisión y represión específicas,
como es la de imponer en algunos casos, embargo a la importación o exportación
de opio.
Durante la década de los años
60, cuando Malasia, Singapur y Tailandia, se convirtieron en los centros de
descanso para las fuerzas armadas de los Estados Unidos en Vietnam, resurgió
el vicio de la cannabis en amplia escala, seguido unos años después por el abuso
de la heroína.
Después de la Guerra de Vietnam,
los sindicatos de las drogas, trataron de encontrar otras salidas para éstas
en el sudeste de Asia, los Estados Unidos y Europa.
En el año de 1961, la Asamblea
General de las Naciones Unidas, aprueba uno de los tres tratados internacionales
más importantes que en la actualidad regulan las actividades conexas con el
tráfico de drogas: la Convención Unica de 1961 sobre estupefacientes, que fue
posteriormente enmendada mediante el Protocolo de 1972.
Los tres objetivos principales
de la Convención Unica de 1961 sobre Estupefacientes son:
a) la codificación en un sólo
instrumento de todas las normas de la mayoría de los anteriores tratados multilaterales
existentes en la materia;
b) la simplificación y modernización
de los mecanismos de fiscalización. La Comisión Central Permanente y el Organo
de Fiscalización se transforman en un solo órgano unificado: la Junta Internacional
de Fiscalización de Estupefacientes JIFE, y
c) la extensión de los sistemas
de fiscalización existentes al cultivo de plantas que constituyen la materia
prima de los estupefacientes naturales.
Evolución del cultivo de Marihuana
y la Hoja de Coca en los países latinoamericanos a partir de la década de los
60's y sus relaciones con la narcoguerrilla emergente.
Aún cuando en los países sudamericanos,
los primeros cultivos artesanales de marihuana debidamente comprobados aparecen
en 1925, es precisamente en los años 60 en que se comienza a incrementar su
producción. Se producen entonces, las primeras extensiones considerables de
tierra cultivadas de marihuana con todas las técnicas modernas de producción
que ofrece la agricultura.
El mercado narcoconsumidor
se amplía entonces, rápidamente, en los Estados Unidos, especialmente, a través
del regreso de los veteranos de la Guerra de Vietnam.
El consumo de marihuana, anfetaminas y ácido lisérgico se torna común
no sólo entre los veteranos de guerra, sino también entre los movimientos juveniles,
pacifistas y de protesta contra el sistema político, la sociedad de consumo
y la guerra . Ante esta nueva y creciente demanda
de los consumidores de los países industrializados, especialmente, como se dijo
supra, de los Estados Unidos, aumenta la oferta.
En el año 1962, surgen en
nuestro continente americano, las primeras vinculaciones entre los grupos narcotraficantes
y la guerrilla.
Se formula la "ESTRATEGIA
SOVIETICA" en materia de estupefacientes. Se le confía a Cuba un papel de primer
orden en el manejo de la droga. Funcionarios de la Embajada Cubana en Colombia,
participan en la elaboración de rutas para el transporte de droga y armas, utilizando
la Isla, como punto de abastecimiento de víveres y combustible.
Dos objetivos principales
pretende la ESTRATEGIA SOVIETICA, a saber:
a) el narcotráfico producirá
divisas extranjeras que servirán para financiar operaciones clandestinas y
b) Se atacará la salud y la
moral del pueblo Norteamericano.
Cinco factores condicionantes
se producen en el continente, que hacen que Colombia comience a emerger como
la principal fuente traficante y beneficiaria del comercio de la droga en América
Latina:
1.- El contrabando y la violencia
desencadenada en Colombia por el mercado ilegal de esmeraldas (Boyacá) que hunde
su tradición en la violencia partidista de los años 50-, que aunada a la agresividad
empresarial de los colombianos; proporciona la experiencia, la estructura, las
rutas y los contactos para la exportación clandestina en gran escala y estimula
en muchos, sobre todo de la Costa Norte (Guajira y Atlántico); Antioquía (Medellín)
y Valle del Cauca (Cali); el ansia de enriquecimiento rápido y fácil, con sus
correspondientes secuelas de mentalidad de despilfarro y efectos de gran inflación
en los precios
2.- la gran presión que el
Gobierno de los Estados Unidos ejerció a partir del año 1960 contra la heroína;
3.- el inicio de una fuerte
represión contra el tráfico de Drogas hacia los Estados Unidos, que ese país
impulsó, como consecuencia de la floreciente producción de México, Belice y
Jamaica a mediados de los años 60s. Cuando la represión y la fumigación de los
cultivos de "la hierba" se produce en los tres países antes mencionados; la
siembra de la misma, se traslada a Colombia. Se calcula que para ese tiempo,
el mercado de marihuana ascendía a 360 millones de dólares anuales;
4.- los controles de orden
interno y legislación aprobada en los Estados Unidos a comienzos de los años
70, que redujeron en un 90% la producción ilegítima de anfetaminas, y
5.- la construcción de la
autopista del Valle del Alto Huallagas en la selva peruana, financiada por el
Banco Mundial, que abrió las rutas del transporte para el envió de la coca.
(21)
El desplazamiento de la siembra
de la marihuana hacia Colombia por las causas arriba anotadas, hace que ya para
los años 70's, la producción colombiana cubra del 60 al 70% del consumo de los
Estados Unidos.
La creciente preocupación
por los nocivos efectos de los psicotrópicos (estimulantes, como las anfetaminas;
alucinógenos, como el LSD y la mescalina; sustancias hipnótico-sedantes como
los barbitúricos, etc), sometió a estas sustancias, con los auspicios de las
Naciones Unidas, a la fiscalización del Derecho Internacional mediante la suscripción,
en febrero de 1971, del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas. Dada la gran
diversidad de sustancias sujetas a fiscalización, éstas se agruparon en cuatro
listas diferentes, según las diferencias entre una y otra de los riesgos derivados
de su uso indebido, de sus propiedades toxicomanígenas y de la variabilidad
de sus valores terapéuticos.
A través de este Convenio,
se asigna, tanto a la Comisión de Estupefacientes como a la JIFE, la responsabilidad
adicional de la fiscalización de las drogas que abarca el mismo.
La Asamblea General de las
Naciones Unidas en esta época, decide modificar la Convención Unica sobre Estupefacientes
de 1961 y así promulga el Protocolo de 1972, mediante el que se pone de relieve
la necesidad de facilitar servicios de tratamiento y rehabilitación para los
adictos buscando su reintegración social. Destaca la necesidad de una acción
internacional coordinada y hace hincapié en la función de la JIFE, confiriéndole
la responsabilidad de establecer un equilibrio entre la oferta y la demanda
de estupefacientes para fines médicos y científicos y de tratar de impedir el
cultivo, la producción, la fabricación, el tráfico y el uso de drogas ilícitas.
El Protocolo enfatiza asimismo,
la necesidad de facilitar los servicios de tratamiento y rehabilitación a quienes
hacen uso indebido de los estupefacientes, recalcando que el tratamiento, la
educación, el postramiento, la rehabilitación y la reintegración social deben
considerarse como posibilidades alternativas o añadidas a las medidas de encarcelamiento
para quienes han cometido un delito relacionado con las drogas.
Ya en la década de los 70's,
se comienza a dar en la costa atlántica de Colombia la llamada "bonanza marimbera",
es decir, la prosperidad de los grupos dedicados a la venta de marihuana.
El tráfico de la marihuana
da lugar a dos formas iniciales de vinculación:
1.- Con el sembrador. Este
recibe una utilidad anticipada, pagada en el momento de recibir la semilla,
sin necesidad de crédito bancario, ni fianzas ni engorros y,
2.- Con el marimbero; que
asume las tareas de transporte, venta y entrega de marihuana en los Estados
Unidos.
Opera así una redistribución
de ingresos hacia abajo que genera un nuevo estrato social gradualmente capaz
de comprar cosechas y aviones propios.
Se estima que en esos años,
cerca de 30.000 a 50.000 pequeños campesinos de la costa atlántica, dependían
directamente del cultivo de la marihuana para su propia subsistencia y que otras
50.000 personas, trabajan en actividades conexas, tales como recolectores estacionales,
transportistas, guardias, banqueros, congresistas, etc.
Es así como, durante la presidencia
del Alfonso López Michelsen (1974-1978), se crea en el Banco de la República,
en Colombia, la llamada "ventanilla siniestra", por la que ingresaron millones
de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los provenientes de la bonanza
cafetera.
Sin
embargo, “la introducción masiva del cultivo de la marihuana en once estados
de la Unión Americana, mayoritariamente en California habiéndose mejorado extraordinariamente
la calidad del producto por medio de la consecución de híbridos, como la denominada
“sin semilla”- dejan de lado la importación masiva de la hierba puesto que se
presenta casi el autoabastecimiento, y desaparece para México, Jamaica, y especialmente
para Colombia, lo que fue llamado la 'bonanza marimbera' "
Contrabandistas y narcotraficantes
norteamericanos, comienzan entonces a urgir a sus colegas colombianos para que
extiendan sus actividades a la cocaína, cuyo comercio es mucho más rentable
y con más facilidades en cuanto a su transporte.
El precio de un kilogramo
de cocaína era 100 veces superior al de la marihuana, en tanto que los volúmenes
a transportar, disminuyen en la misma proporción.
En la década de 1980, la cocaína
eclipsa totalmente el mercado de la droga.
Aparecen entonces, los grandes
cultivos de hoja de coca. Se “emplea menos personal; requiere más capital, técnicas
industriales y productos químicos importados. Proporciona mayores beneficios,
los concentra en menos manos y los maneja con técnicas financieras más refinadas
y complejas. Asimismo, requiere y genera organizaciones más verticalmente integradas,
más jerarquizadas y más violentas” (23)
Colombia comienza a emerger,
concomitantemente, como la principal fuente de comercialización y procesamiento
de la cocaína, así como la principal beneficiaria de su comercio en América
Latina.
El lavado de dólares hace
su aparición, a través de las exportaciones ficticias, la sobrefacturación de
exportaciones y la subfacturación de importaciones, así como a través de la
exportación de servicios.
Tiene lugar una bonanza de
los bancos colombianos en Panamá y de muchas otras actividades financieras,
con la complicidad de bancos norteamericanos, especialmente en Miami, Londres,
Suiza, y Bahamas.
Las inversiones tecnológicas
sobre los cultivos ilícitos, elevan los ingresos y el nivel de vida de un elevado
número de campesinos y habitantes de las zonas periféricas urbanas, -cifra que
oscila entre 350.000 y 1.000.000 según los países productores que se examinen,-
constituyéndose en consecuencia, en una importante solución al problema de la
pobreza crítica que pesa sobre estas mismas regiones. Según un estudio elaborado
en 1989 por Nicolas H. Hardinghaus, en toda "América Latina, entre 2.5 y 2.7
millones de personas encontrarían empleo en actividades vinculadas con la producción
y comercialización de drogas ilegales (24)
Las ganancias astronómicas
del tráfico hacen que un campesino pueda obtener más por una hectárea de coca
en un año, que de otro modo en toda su vida.
En
el circuito coca-cocaína en los países productores, no sólo están los cultivadores,
sino que se movilizan en torno a la producción y comercialización de la hoja
de coca, grandes porcentajes de su población activa. Las cifras oscilan de un
6% a 8%.
Marcos Kaplan, en su libro:
"Aspectos Sociopolíticos del Narcotráfico" afirma que las fabulosas ganancias
del comercio de las drogas, otorgan a los narcotraficantes poder para comprar
no sólo los servicios del personal directamente involucrado en las diversas
fases del proceso, sino también de funcionarios policiales, aduaneros, judiciales,
gubernamentales y de una "red de amigos y cooperadores" locales e internacionales
de todo tipo, encargados de guardar las espaldas y modificar la opinión pública
conforme a sus intereses. (25)
A ello deben agregarse especialmente
en el territorio colombiano: las amenazas constantes y los asesinatos de jueces
independientes y policías; la creación y proyección por parte de los grandes
"barones de la droga", de una imagen de benefactor, a través de actividades
cívicas y donaciones piadosas; la extensa nómina de personal criollo y foráneo
y las contribuciones generosas a las campañas políticas, con no pocos contactos
oficiales.
Sumado a lo anterior, los
narcotraficantes despliegan sus capacidades de adaptabilidad, resistencia y
redespligue, en diferentes niveles y aspectos. Diversifican y fortalecen sus
relaciones y bases internacionales; acuden al auto exilio; proliferan las rutas,
medios de transporte, formas y medios diversos de exportación de la drogas especialmente
hacia los Estados Unidos y Europa; así como los contactos con gobiernos y gobernantes
corruptibles, hasta entonces no tocados (26)
El carácter ilegal que rodea
toda la problemática de la coca-cocaína, determina que en su organización prolifere
una amplia estructura de pistoleros: la escuela de sicarios o asesinos; encargados
de la protección de los capos, de los insumos, productos y laboratorios, así
como de resolver por la vía violenta, las disputas entre organizaciones. Se
producen, asimismo, acuerdos cooperativos con numerosos subcontratistas en la
gran constelación de corrupción, intimidación y destrucción.
Sus nóminas mensuales incluyen
una larga lista de empleados de toda clase y toda índole. Va desde los campesinos
como simples productores agragrios, pasando por los transportistas, conductores
de automóviles, camiones, pilotos de barcos y lanchas; traqueteros que representan
en el extranjero sus intereses y realizan los trámites de exportación; mulas;
miembros de las fuerzas de seguridad tanto estatales como personales; abogados
para impedir sus encarcelamientos y para los trámites legales de sus inversiones;
contadores para controlar y registrar sus ingresos; consejeros financieros;
intelectuales, periodistas y escritores y profesionales en ciencias sociales
en general que coadyuvan para la defensa, apología y legitimación del narcotráfico
y de sus jefes; y toda clase de políticos, gobernantes, administradores, legisladores,
jueces, personal aduanero y fiscales, policías y militares involucrados por
sus funciones en acciones y decisiones que tienen o pueden tener relación con
el narcotráfico y afectarlo positiva o negativamente (27)
El narcotráfico se convierte
así en la industria de más rápido y sostenido crecimiento en el mundo. Constituye
tristemente, la única empresa transnacional latinoamericana de gran pujanza
y envergadura con éxito económico, socio-cultural y político (28) Se ha estimado
que sus operaciones mundiales movilizan alrededor de 500 mil millones de dólares
anuales, de los cuales, el 98% se queda en manos de los traficantes de los países
industrializados y únicamente de un 2% a un 4% retorna a los países en vías
de desarrollo.
El impacto que lo anterior
conlleva, lo vemos reflejado en las cifras porcentuales sobre el Producto Nacional
Bruto de Boliva, Perú, Colombia y Estados Unidos, que según cálculos recientes
aporta aproximadamente el 75% del PNB en Bolivia; el 21% en el Perú; el 23%
en Colombia y el 5.3% en los Estados Unidos (29)
Es así como sus enormes ganancias,
inversiones y reinversiones, se convierten en la base y el eje de una concentración
y centralización del poder económico que a su vez permite la expansión y la
racionalización de sus organizaciones y operaciones; el logro de una creciente
capacidad de influencia y control respecto a la economía nacional y el incremento
de su naturaleza y capacidad transnaciona les.
Su enorme margen de maniobra
económica, social y política para presionar, influir, controlar e
imponer decisiones, tiene como consecuencia inevitable una transmutación del
poder económico y financiero en poder social, cultural-ideológico, político,
militar y represivo (30).
El poder a que hacemos referencia
asimismo se ejemplifica en el hecho que, en varias oportunidades, los "barones
de la droga" colombianos y bolivianos, han ofrecido a sus Gobiernos hacerse
cargo del pago de la deuda externa de sus respectivos países a cambio de su
impunidad.
Según evaluaciones del UNFDAC,
el mercado estadounidense de marihuana y cocaína para esos años fue de US$ 118.000
millones de dólares, 42.000 millones más que la suma de la deuda externa de
Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia.
Convertidos en inversionistas,
los narcotraficantes orientan sus vastos recursos hacia actividades legales,
que les permiten aumentar la enorme rentabilidad de sus inversiones así como
su capacidad de acumulación.
Las tareas de producción,
industrialización y comercialización de la cocaína comienzan a ser dividas.
Así, los carteles colombianos, especialmente los de Medellín y Cali, inician
sus actividades de compra de la materia prima en los vecinos países productores
de Perú y Bolivia, para luego industrializarla a través de sus modernos laboratorios
y comercializarla en los países consumidores, especialmente los Estados Unidos.
Luego del asesinato en Colombia
del Ministro de justicia de ese país, Dr. Rodrigo Lara Bonilla, el 30 de abril
de 1984, los precios por kilo de cocaína, se elevaron considerablemente. Los
“barones de la droga”, repartieron entre los colonos toneladas de semillas de
coca y la actividad, -que había entrado en un período de depresión por exceso
de producción,- volvió centuplicada y afanosa.
Se
destacó en consecuencia una represión firme y sostenida contra el narcotráfico,
motivando que la instalación de fábricas de cocaína se dispersara a otras naciones
de América Latina, entre ellas, Brasil, Ecuador, Argentina y Bolivia, donde
los principales centros se ubicaron en Santa Cruz, Beni y Pando (31)
La alianza narcoguerrillera
La alianza narco-guerrillera
que tuviera su inicio con la “estrategia soviética” arriba comentada; perdura
en Colombia hasta mediados de la década de los 80s. El Dr. Juan Carlos
Fernández Carrasquilla en su artículo “Hacia una Alternativa para la Política
de las Drogas en América Latina”, afirma que en la alianza narcoguerrillera,
se formaron vínculos superficiales y tensos cuyas relaciones, de por sí complejas,
eran contradictorias y ambivalentes. Ambos grupos, no sólo poseen intereses
diferentes, sino que los capos del narcotráfico tampoco se sienten contentos
pagando tributos a los guerrilleros ya que esto incrementa sus costos de producción
(32)
Por su parte los guerrilleros
tampoco ven con buenos ojos por cuanto el dinero fácil que los campesinos reciben
por la producción de la droga los hace perder sus ideales de lucha revolucionaria,
y los torna olgazanes.
Situación que se complica
aún más, cuando en 1981 el grupo guerrillero M-19 de Abril decide secuestar
a un miembro de la familia Ochoa del Cartel de Medellín y pide un millón de
dólares de rescate. Esta acción tiene como consecuencia la fundación de una
organización de “justicia privada” de los grupos narcotraficantes colombianos,
mejor conocida como MAS, es decir: Muerte a los Secuestradores.. Su objetivo
inmediato es la defensa de los intereses económicos y sociales de los narcotraficantes
y grupos conexos a través de un aparato de acción. (33)
La primera operación de MAS
es la liberación de Marta Nieves Ochoa Vásquez, después de la cual los narcotraficantes
y los guerrilleros llegan a un acuerdo mutuo de no agresión.
Al inicio de la década de
los 90's, bien se puede afirmar que la alianza narcoguerrillera en Colombia
ha sido disuelta. En ese sentido, Arango Jaramillo en "Impacto Económico del
Narcotráfico en Antioquia", citado por el Dr. Fernández Carrasquilla; comenta
que de acuerdo con las informaciones que se tienen, "algunos movimientos guerrilleros
asumieron directamente todo el negocio de producción y procesamiento en las
regiones en que la alianza existía y los 'capos' prefirieron reforzar sus propios
laboratorios con pasta importada” 34. Comenta asimismo que los carteles se aprestaron
a defender el dominio de sus tierras frente a las intromisiones e invasiones
de los movimientos guerrilleros y por esta razón, se aliaron con movimientos
paramilitares contraguerrilleros y en la actualidad, toman parte de la "guerra
sucia" colombiana desde la ultraderecha (33)
No se pueden generalizar las
mismas afirmaciones respecto a las vinculaciones de la guerrilla y el narcotráfico
en otros países ya que las experiencias han sido diferentes.
Recordemos el caso de los
guerrilleros sandinistas y los “contras” en Nicaragua, donde permanentemente
a través de la prensa internacional y local se registraron acusaciones de que
unos y otros se encontraban vinculados con el narcotráfico, con el objetivo
de proveerse de armas.
Estas denuncias llegaron al
ámbito internacional cuando se investigó por parte del Senado en los Estados
Unidos de América y el famoso caso de los “Irán-Contras”; así como en diversos
procesos judiciales, específicamente en las Cortes de la Florida; que investigaron
el atentado contra Edén Pastora; en el que murieron varios periodistas norteamericanos;
perpetrado en la zona limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua.
Caso semejante es el del Salvador,
donde a través de los largos años de acción armada en ese territorio centroamericano,
se afirmó que los diversos grupos guerrilleros, -especialmente el Frente Farabundo
Martí- financiaron sus operaciones subversivas a través de su participación
y relación con el narcotráfico.
Aún cuando, tanto en Nicaragua
como en El Salvador, en la actualidad, se han firmado acuerdos de paz entre
los grupos en conflicto, estos son muy endebles. En Guatemala, la situación
no ha mejorado. La guerrilla y el Gobierno continuán en constantes enfrentamientos,
y la alianza narco-guerrillera permanece; con un agravante adicional para este
país; las primeras siembras en escala de adormidera, han aparecido.
En Bolivia se produce una interesante relación en los
años 70 y principios de los 80's, entre grupos terrorristas; fascistas; neonazis;
militares y paramilitares; que entremezclaban el terrorismo con el tráfico de
cocaína y la represión política. Claro ejemplo de lo anterior lo encontramos
en las actividades desarrolladas en este país por figuras europeas como el nazi
Kalus Barbie, mejor conocido en Bolivia como Klaus Altamann y el narcoterrorista
italiano, Pier Luigi Pagliai.
Cuando las primeras acciones
de "Sendero Luminoso" estallaron en Perú, en 1980, nadie las tomó muy en serio.
Los voceros gubernamentales solían minimizarlas, argumentando que se trataba
de las extravagantes brutalidades de un grupo de fanáticos, sin el menor futuro,
a las que pondrían fin, en un dos por tres.
En un inicio, Sendero Luminoso
ayudaba a la población campesina a defenderse por igual de las extorsiones de
los compradores colombianos, como de las fuerzas policiales que los presionaban
para erradicar las plantaciones de hoja de coca en la zona del Valle del Alto
Huallagas. Con el paso del tiempo, la guerrilla maoísta, fue tomando para sí
cada vez más, el control del narcotráfico en la zona citada, donde logran exigir
precios muy altos por su materia prima.
Doce años después, el número
de víctimas fatales a consecuencia de la subversión debe rondar los treinta
mil y los daños materiales ascienden cuando menos a veinte mil millones de dólares,
una suma próxima a la deuda externa del Perú.
El Gobierno de Alberto Fujimori,
sin duda alguna, en el pasado reciente, ha asestado un duro golpe a Sendero
Luminoso con la captura de Abimael Guzmán y otros altos miembros de la dirigencia
de esté grupo terrorista. Sin embargo, se puede afirmar, que esto no es suficiente;
Perú tendrá que seguir por mucho tiempo aún, luchando contra este flagelo, para
desestructurarlo y romper sus vínculos con el narcotráfico. El grupo es grande
y bien conformado, por lo que ya han comenzado a aparecer líderes sencudarios
que se están haciendo cargo de las actividades subversivas.
Reacción de la comunidad internacional.
En 1987, el Secretario General
de las Naciones Unidas, reconociendo las dimensiones internacionales cada vez
más alarmantes del tráfico de drogas ilícitas, convocó a la Conferencia Internacional
sobre el Uso Indebido y Tráfico de Drogas que fue la primera conferencia de
las Naciones Unidas a nivel ministerial que abordó las cuestiones del uso indebido
y el tráfico de drogas ilícitas. Su principal resultado fue la aprobación del
“Plan Amplio y Multidisciplinario de Actividades futuras atinentes a los problemas
del uso indebido y el tráfico ilícito de drogas.”
El plan Amplio y Multidisciplinario
trascendiende las tradicionales preocupaciones de la comunidad internacional
relacionadas con el control de la oferta de estupefacientes y psicotrópicos
y su tráfico ilícito; da un decisivo y fundamental paso hacia adelante, al balancear
la forma en que esta problemática debe ser soportada. Hace evidente que para
poder enfrentar efectivamente esta plaga que está afectando a la humanidad,
debe, necesariamente, otorgársele la misma importancia a las políticas y actividades
relativas al tratamiento y rehabilitación de adictos que a las políticas y actividades
relativas a la reducción de la oferta y el control del tráfico ilícito.
En tanto, los efectos de la
narcoeconomía en los países productores, se tornan cada vez más visibles. Datos
oficiales del Gobierno boliviano, establecen que en el período que va de 1980
a 1986, la economía decreció en un 2.36% en el PIB, en tanto que la economía
de la coca y sus derivados creció en un 35% en el mismo período. Solo en el
año de 1985, según el economista Samuel Doria Medina, actual Ministro de Planeamiento
de Bolivia, el movimiento económico de la coca-cocaína osciló en los 5.000 millones
de dólares.
Por su parte, en 1988, el
Instituto de Estudios Sociales y Económicos, IESE, de la Universidad de San
Simón de Cochabanba, sostuvo que: más de 703.000 personas de Bolivia estaban
vinculadas directa o indirectamente a la producción de cocaína (36); y que de
éstas, -en este país de 6 y 1/2 millones de habitantes,- 415.000 estaban vinculadas
a la producción, compra y transporte de cocaína hasta los centros de fabricación.
A pesar de los concertados
esfuerzos internacionales para enfrentar esta problemática; en su edición del
20 de junio de 1988, la revista FORTUNE editada en los Estados Unidos publicó
unas declaraciones del entonces Secretario Asistente del Departamento del Tesoro,
Sr. Francis A Keating, en las que este funcionario señalaba con alarma que el
dinero de las drogas, (que estimaba entre US $80 a US $120 millones) podía poner
en peligro la integridad de las instituciones financieras norteamericanas.
Sin embargo, una de las cosas
que más preocupaba en ese momento al Sr. Keating, era que de ese dinero, US
$20 mil millones eran transferidos al extranjero para el pago de gastos.
En el transcurso de ese mismo
año de 1988, los Estados Unidos emprenden una agresiva campaña internacional
de represión contra el tráfico ilícito de drogas. Promueven la adopción en los países latinoamericanos
de nuevas legislaciones especializadas sobre la materia, en las que se impone
severas penas a quienes participen en actividades relacionadas con el narcotráfico.
Por primera vez, se
promueve asimismo, la tipificación de las conductas relacionadas con el lavado
de dólares producto de actividades relacionadas con el tráfico ilícito de drogas;
la adopción de tratados de extradición que contemplen la figura típica antes
dichas; la sanción al desvío de precursores químicos para ser utilizados en
la fabricación de drogas; la asistencia judicial mutua; la cooperación policial
y la entrega vigilada, como medios para tornar más eficaz y efectiva la represión
contra el narcotráfico.
Ante la necesidad evidente
sentida por la comunidad internacional, de intensificar la cooperación entre
naciones en esta materia, se promueve, en el seno de las Naciones Unidas, la
convocatoria de una Conferencia de Plenipotenciarios que culminó en el mes de
diciembre de 1988, con la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas
contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas.
Las medidas más significativas
e innovadoras de este nuevo instrumento internacional aprobado en Viena son:
a) la identificación, el embargo
preventivo y el decomiso de las utilidades y de los bienes obtenidos mediante
el tráfico de drogas;
b) la imposibilidad de invocar
el secreto bancario en las investigaciones judiciales relativas al blanqueo
de dinero o legitimación de capitales;
c) el establecimiento del
carácter penal de todas las conductas relacionadas con el tráfico de drogas;
d) la prohibición de cualquier
clase de protección o beneficios para los traficantes, y
e) el compromiso de las partes
de eliminar o reducir la demanda ilícita de estupefacientes y psicotrópicos.
Asimismo toca temas tales como la extradición, la asistencia jurídica mutua
entre los Estados en las investigaciones relacionadas con drogas, y la revisión
de las actuaciones penales con fines de procesamiento (37)
El 15 de Diciembre de 1989,
la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la Resolución N°
44/141, pidió al Secretario General que se tomaran las medidas pertinentes a
fin de aumentar la eficacia de la estructura de las Naciones Unidas en cuanto
a la fiscalización del uso indebido de drogas. La Asamblea tomó su decisión,
reconociendo que las nuevas dimensiones cobradas por la amenaza de las drogas
exigirían un enfoque más global de la lucha internacional y una estructura más
coordinada para contrarrestar esa amenaza.
Todo el año de 1990 es de
suma importancia para el Sistema de las Naciones Unidas por las actividades
de gran envergadura que se desarrollan en lo relacionado con la materia que
interesa. Estas comienzan el 23 de febrero de 1990, en la Ciudad de New York,
con la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Décimo Séptimo Período
Extraordinario de Sesiones, sobre: "la Cuestión de la Cooperación Internacional
Contra la Producción, la Oferta, la Demanda, el Tráfico y la Distribución Ilícitos
de Estupefacientes"; en que se aprobó, mediante la Resolución S-17/2 el "Programa
Mundial de Acción" (38)
A través de esta resolución
se establece que las Naciones Unidas deben constituir el principal centro de
coordinación de la acción concertada internacional contra el uso indebido, la
producción y el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas,
y deben desempeñar un papel más importante en esa esfera.
Para lograr este objetivo,
el párrafo 93 del Programa señala que se requiere fortalecer los órganos de
las Naciones Unidas encargados de la fiscalización de drogas y sus secretarías,
a fin de establecer una estructura más importante, fuerte y eficiente.
Surge asimismo en esta época,
el clamor generalizado de los países latinoamericanos, especialmente los andinos,
respecto a la obligación de los países industrializados de reducir la demanda
y el consumo de drogas en sus territorios, así como, que estamos enfrentados
a una lucha que es conjunta y de responsabilidades compartidas.
Atendiendo lo anterior, el
Gobierno de Gran Bretaña, con la colaboración de las Naciones Unidas, convocó
a la Conferencia cumbre Ministerial Mundial para reducir la demanda de drogas
y combatir la amenaza de la cocaína celebrada en Londres del 9 al 11 de abril
de 1990.
Los objetivos formales de
esta Conferencia fueron:
a) mantener el espíritu de
cooperación internacional sobre drogas desarrollado en la Conferencia Internacional
sobre Toxicomanía y Tráfico Ilícito de Drogas (ICDAIT) de 1987, y en la Conferencia
de Viena de 1988;
b) fomentar el compromiso
internacional hacia la reducción de la demanda de drogas;
c) fortalecer la eficacia
de las políticas de reducción de la demanda, mediante el intercambio de experiencias
y conocimientos técnicos entre los distintos gobiernos y organizaciones no gubernamentales;
d) identificar métodos que
permitan orientar, de la manera más eficaz posible, la cooperación internacional
para reducir la demanda de la cocaína y combatir su producción y tráfico. (39).
Rol preponderante en este
cónclave, jugó el entonces Presidente de la República de Colombia, Sr. Virgilio
Barco Vargas. En su alocución ante la Asamblea, enfatizó que el problema de
la demanda es un aspecto fundamental que debe ser considerado como objetivo
esencial de la lucha contra los narcóticos.
Al tiempo de mencionar que
ya es hora de poner fin al inútil proceso de evasión de innegables responsabilidades,
recriminaciones y acusaciones mutuas; el Presidente colombiano afirmó, que la
responsabilidad del combate al narcotráfico, incumbe a todos compartirla, lo
mismo que sus costes, sacrificios y éxitos
Del 27 de agosto al 7 de septiembre
de 1990, se celebra en La Habana, Cuba, el Octavo Congreso de las Naciones Unidas
sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente. En relación con la
delincuencia organizada y el tráfico de drogas, el Congreso resolvió:
1.- Reafirmar su compromiso
de respetar los tratados internacionales existentes,
2.- Instar a los Estados a
que intensifiquen las medidas que han adoptado, a fin de responder a las crecientes
manifestaciones de la delincuencia organizada y el tráfico ilícito de estupefacientes
y sustancias psicotrópicas,
3.- Reafirmar que, en el plano
internacional, las tendencias a fortalecer políticas y estrategias para prevenir,
reducir o eliminar la delincuencia organizada y el tráfico ilícito de estupefacientes
y sustancias psicotrópicas deben estar basadas en el absoluto respeto a la soberanía
y la integridad territorial y política de los Estados y la libre determinación
de los pueblos; y
4.- Reafirmar que las acciones,
antes mencionadas, deben garantizar, en la esfera individual, los de derechos
humanos de todas las personas (41)
A nivel del continente Americano,
en este mismo año, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas,
CICAD, convocó a una Reunión Ministerial en Ixtapa, México. En ella se evaluó
el progreso del Programa de Acción Río de Janeiro, adoptado por los países miembros
de la Organización de Estados Americanos en 1986.
A través de la Resolución
AG/Res. 1045 (XX-0/90) de la Asamblea General de la OEA, se aprobó posteriormente,
el Programa de Acción de Ixtapa. En él se establecieron las prioridades específicas
a ser desarrolladas durante los siguientes tres años. Se pretende esencialmente,
coordinar los esfuerzos de las diversas agencias que trabajan en el problema
de las drogas en la región interamericana, a través de cinco líneas de acción:
a.- Desarrollo legal. Dirigido
a cimentar la cooperación intergubernamental, por medio de la armonización de
las legislaciones; el mejoramiento y la agilización de los procedimientos judiciales;
el desarrollo de sanciones uniformes y la generación del respaldo popular a
las acciones emprendidas.
b.- Educación para la Prevención.
Diseñada para incorporar programas comprensivos de prevención del abuso de drogas
en las escuelas del hemisferio.
c.- Movilización de la Comunidad.
A través de ella, se pretende movilizar al sector privado de los estados miembros:
medios de comunicación, corporaciones, industrias, ONG's, etc. a fin que apoyen
y financien acciones privadas que amplíen la comprensión del público en cuanto
al problema de las drogas, cubriendo a un tiempo, esfuerzos esenciales de prevención,
tratamiento y rehabilitación que el sector público no puede suministrar.
d.- Sistema Estadístico Uniforme.
Pretende establecer un Banco Interamericano de Datos comparativos y confiables
en todos los Estados Miembros.
e.- Sistema Interamericano
de Información sobre Drogas. Recopila materiales, publicaciones y audiovisuales,
facilitando el acceso a la información sobre el problema de las drogas en los
países miembros.
A pesar de tan encomiables
esfuerzos y programas, y la elaboración de los reglamentos modelo sobre lavado
de dinero y precursores químicos; no podemos menos que afirmar, que sus logros
en la Región han sido muy escasos y con una lenta evolución en el tiempo. Lo
anterior, no imputable a la dinámica Secretaría Ejecutiva de la CICAD; sino
más bien, a la escasez de recursos económicos de que dispone para poderlos implementar.
Por su parte, el Consejo de
la Comunidad Económica Europea, durante el período de sesiones celebrado en
Roma del 13 al 14 de Diciembre de 1990, aprobó el Plan Europeo para la Lucha
Contra el Abuso de Drogas, en procura que sus Estados Miembros puedan implementar
políticas efectivas en su lucha contra las drogas.
Se resolvió, a través de la
aprobación del Plan Europeo:
1.- Establecer un Centro de
Coordinación, CELAD, en el que estarán representados los cuerpos administrativos
responsables de la reducción de la demanda y de la supresión del tráfico ilícito,
de cada uno de los Estados Miembros.
2.- Constituir, bajo la dependencia
de la CELAD, el Centro Europeo de Información y Monitorero de Drogas, que abarca
no sólo aspectos de orden social y de salud, sino aquellos relacionados asimismo
con la supresión de la demanda y el tráfico ilícito.
3.- Organizar un Programa
de Acción Sobre la Reducción de la Demanda, cuyas principales iniciativas estarán
relacionadas con: a) la prevención a través de la información y la educación;
b) medidas de salud y de orden social; c) reintegración social y ocupacional;
d) programas destinados a los drogadictos y la prevención del SIDA; e) programas
estadísticos y epidemiológicos; f) programas de capacitación técnica y científica
al personal involucrado y g) participación activa con un rol preponderante de
las ONG's en todas las actividades relacionadas con la promoción de la prevención
y la reintegración social.
4.- Establecer acciones directamente
relacionadas con la supresión del tráfico ilícito de sustancias estupefacientes
y sustancias psicotrópicas, persiguiendo los siguientes objetivos: a) fortalecimiento
de los controles fronterizos para el combate contra el tráfico ilícito; b) cooperación
y vigilancia interestatal dentro de los límites territoriales de la Comunidad
con la provisión de todo el soporte técnico; c) combatir la producción ilícita
de drogas a través de medidas que prevengan la utilización de precursores y
otros químicos esenciales para tales propósitos; d) adopción de las medidas
necesarias contra el lavado de dinero procedente de actividades relacionadas
con el tráfico ilícito de drogas; e) fortalecimiento de los sistemas legales
y judiciales; y f) fortalecimiento de los sistemas de base de datos y recolección
estadística.
5.- Acciones de Orden Internacional,
concentradas en los siguientes tres sectores: a) implementación de las convenciones
de las Naciones Unidas sobre la materia, así como del Plan Global de Acción;
b) cooperación técnica y financiera a nivel bilateral y multilateral con los
mayores productores y los países de tránsito drogas, y c) cooperación con otros
países desarrollados consumidores de drogas. (42).
El 21 de Diciembre de 1990,
la Asamblea General de las Naciones Unidas, por Resolución N° 45/179,
crea el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional
de Drogas, UNDCP. Su mandato y funciones están compuestos por todas aquellas
encomendas a las Naciones Unidas en el campo del control de drogas e incluyen
todas a las contenidas en los Tratados y Convenciones Internacionales sobre
control de estupefacientes y sustancias psicotrópicas; el Plan Global de Acción,
el Plan Amplio y Multidisciplinario de Actividades Futuras sobre los problemas
del uso indebido y tráfico ilícito de drogas y las resoluciones de los cuerpos
legislativos del las Naciones Unidas; resoluciones de la Asamblea General, del
Consejo Económico y Social y de la Comisión de Estupefacientes.
A partir de este momento,
el Programa se constituye en el único ente responsable de la concertación internacional
de las acciones relativas a la fiscalización de drogas, integrando en una sola
estructura las funciones de la División de Estupefacientes, la Secretaría de
la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, JIFE, y el Fondo
de las Naciones Unidas para la Fiscalización del Uso Indebido de Drogas, UNFDAC.
Sus principales líneas de acción son:
1.- Velar por el cumplimiento
de Tratados y Convenciones Internacionales sobre la materia;
2.- Aplicación de Políticas
e Investigación, a través de dos tipos de servicios fundamentales a saber: de
referencia y servicios sustantivos. Los primeros abarcan: el análisis de los
informes anuales de los gobiernos sobre el cumplimiento de los tratados de fiscalización
de droga; la elaboración comparativa de las estadísticas centrales; publicaciones
y referencias y una estrategia de información computarizada. Los segundos se
ocupan de la reducción de la oferta, la reducción de la demanda, la supresión
del tráfico ilícito de drogas, la capacitación centralizada y el laboratorio.
3.- Actividades Operacionales.
Se ejecutan por medio de la División que lleva ese mismo nombre y que está encargada
de coordinar y ejecutar los proyectos de cooperación técnica ejecutados a la
fecha por el UNFDAC, la División de Estupefacientes y la Secretaría de la JIFE.
Su servicio de movilización de recursos, presta asistencia en lo relativo a
la obtención de fondos y también da apoyo a los proyectos de cooperación técnica.
Tiene a su vez un servicio de operación de proyectos, que está encargado de
supervisar el diseño y la ejecución
de los proyectos a nivel nacional
y regional. (43).
A pesar de los concertados
esfuerzos internacionales antes mencionados, la amenaza del narcotráfico, no
sólo no tiende a disminuir, sino que todos los indicadores nos muestran lo contrario,
cada día se multiplica más.
Veamos algunos de estos indicadores:
en un informe presentado en el mes de septiembre de 1992 por la mayoría demócrata
del Senado de los Estados Unidos, ante el Comité Judicial de dicha cámara, por
medio del senador Joseph Biden; se afirma que: después de cinco años y US $2.100
millones dedicados a combatir el tráfico de cocaína en Bolivia, Colombia y Perú,
a través de su Iniciativa Andina, el Gobierno de los Estados Unidos, ha logrado
escasos resultados e irónicamente, con el aumento de la represión en los países
citados, lo que se ha conseguido es la expansión del tráfico de la cocaína a
otras naciones del continente. El mismo informe sostiene que en 1991, la producción
de hoja de coca fue un trece por ciento superior a la de 1988.
El Instituto de Investigaciones
Culturales Latinoamericanas, IICLA afirma que en Bolivia se generan por la coca,
alrededor de US $600 millones al año. En tanto, según un cable de la Agencia
EFE proveniente de Río de Janeiro el 27 de septiembre de 1992, relacionado con
declaraciones de Roberto Precioso, Jefe de la Delegación Regional de Narcóticos
de la Policía Federal Brasileña; el narcotráfico utiliza a Brasil como "lavandería"
de al menos 240 millones de dólares anuales.
Según datos oficiales del
mes de octubre de 1992, el área de producción de hoja de coca en el Perú, aumentó
en un 40% en los últimos dos años, pasando de 250.000 hectáreas de sembradíos
a 350.000.
Amén de producir actualmente
el 18% de la hoja de coca y el 70% de la producción mundial de cocaína; Colombia
se dedica principalmente a comprar la base o pasta básica de la coca de sus
países vecinos: Perú, primer productor del mundo de la hoja de coca y segundo
de pasta básica con un 10% y Bolivia con un 23% de la producción mundial de
hoja de coca y 9% de producción de cocaína.
CONCLUSIONES:
Con frecuencia en todo lo
anteriormente expuesto, bien se puede afirmar que tanto la producción, el tráfico
y el consumo ilícito de drogas así como sus actividades conexas, responden principalmente
a dos fenómenos globales: el de las relaciones transnacionales de dominación
y poder económico; y otro de carácter estructural: el de la dependencia y el
del subdesarrollo, y que, por lo tanto, no podemos pretender atacar eficaz y
efectivamente su problemática, sino estamos dispuestos a un tiempo a enfrentar
los problemas asociados que conlleva.
En este sentido, coincidimos
con los planteamientos esbozados por múltiples analistas latinoamericanos sobre
el tema, en cuanto a que, el abordaje del problema y la búsqueda de soluciones,
tiene necesariamente que ser de carácter inter y multisectorial e interdisciplinario;
tomando en cuenta todos aquellos factores de orden psicológico, cultural, religioso,
económico, social y político que inciden directamente en el mismo; dando un
énfasis especial a los temas relacionados con los términos de intercambio de
productos y con el desarrollo social de los pueblos.
"La política criminal contra
las drogas ya no puede ser sino una política social de desarrollo mundial (44)",
que debe procurar las reformas necesarias en las políticas mundiales relacionadas
con los aspectos socio-económicos y tecnológicos; con el fin de alcanzar, sociedades
más igualitarias, democráticas y estables.
Tanto en cuanto a la "Guerra
Contra las Drogas" no se dirija al propio tiempo y de modo principal, contra
los motivos macrosociales, económicos, políticos y jurídicos que apoyan o estimulan
el narcotráfico, no estaremos haciendo más que un dramático pero ineficaz ataque
contra la periferia y no contra el meollo.
El narcotráfico, no se puede
tomar como un problema social aislado del contexto que lo engendra y en el que
se desarrolla. Como se indicó supra, mientras subsistan los índices de subdesarrollo;
de pobreza extrema de los países productores de drogas y de tránsito; la injusta
repartición de la tierra y se sigan mostrando estos índices en el acentuado
deterioro que han tenido en los años del pasado reciente; y las disparidades
en la distribución de la renta nacional y la estructura ocupacional continúen
manteniéndose; los programas de sustición de cultivos no podrán alcanzar sus
metas y objetivos.
En el área comprendida en
los programas de sustitución de cultivos y la inversión destinada para los mismos,
es poco significativa para la real dimensión del problema. Por otra parte, tanto
en cuanto no se asegure a los campesinos involucrados en ellos, adecuados canales
de comercialización, estables y a largo plazo, con precios justos para sus productos;
estos programas, están destinados a desaparecer en el momento en que cese el
financiamiento internacional que les dio origen.
Menos aún podrán alcanzar
los objetivos de eliminación del tráfico ilícito de drogas, los programas de
represión pura. La inefectividad de la política punitiva como única arma, ha
quedado evidenciada. Esta no podrá lograr su efecto disuasivo de conducta criminosa
sobre los sujetos partícipes, sobre todo aquellos que participan en los procesos
de producción; ya que éstos se encuentran sumidos en un "punto de no retorno"
y en consecuencia, no pueden solventar su problemática de subsistencia mínima
de ninguna otra forma.
Por otra parte es importante
anotar que en las épocas en que se ha intensificado la represión penal contra
este tipo de criminalidad y se han producido excesos en la persecución policial,
ciertamente el volumen de producción de drogas a disminuido; pero en la misma
escala, su precio de venta a aumentado a nivel internacional, tornando la actividad
en un negocio más lucrativo.
A pesar del ciclo de fuerte
represión que se inició a nivel mundial como consecuencia de la declaratoria
de la "Guerra Contra las Drogas" por parte del Gobierno de los Estados Unidos
durante las administraciones Reagan/Bush; "los porcentajes de droga incautada,
de cultivos destruidos y de narcotraficantes capturados; no alcanzan a ser significativos,
si se tienen en cuenta los volúmenes de droga producida; el número de hectáreas
cultivadas o la cantidad de personas dedicadas de una u otra manera a este ilícito
comercio. (45)
Es de lamentar el hecho que
la amenaza de la sanción penal, no ha podido concretarse, más que de forma excepcional,
sobre los llamados "peces gordos del narcotráfico", también conocidos como los
"barones de la droga". Lo usual es que ésta pese únicamente sobre los "pisacoca"
y los pequeños distribuidores y transportadores de droga y precursores químicos.
Resulta imprescindible en
consecuencia, tornar el "negocio" del narcotráfico en un "mal negocio" y quitarle
las grandes expectativas de abundantes utilidades. Unicamente privando a los
narcotraficantes de sus exhorbitantes ganancias, podrá disminuirse su poder
económico y político, generados de una corrupción global y estructural que afecta
tanto a los Gobiernos como a los diferentes Sistemas de Administración de Justicia.
Existe asimismo la necesidad
de adopción de políticas criminales uniformes en todos los Estados, a través
de las cuales se impida a los narcotraficantes tener acceso a "paraísos financieros
y legales". Por otra parte, y sobre este mismo tema, no resulta equitativo,
que los países industrializados, especialmente aquellos del "Grupo de los Siete";
no criminalicen dentro de sus territorios nacionales; de la misma forma y con
la misma dureza las conductas relacionadas con el consumo, producción, tráfico
ilícito de estupefacientes, sustancias psicotrópicas, precursores químicos y
lavado de dinero, con que presionan a los países subdesarrollados para que lo
hagan.
"Mientras se siga conjugando
la farisaica idea de que el narcotráfico es malo, pero no el dinero que en él
se origina, no podrán existir controles efectivos para la represión de este
azote social (46)"
Con esto se hace referencia
a la propiedad privada, la prohibición de la confiscación de bienes, el secreto
bancario y la reserva fiscal entre otras; algunas de ellas con rango constitucional.
Los Estados que protegen estos derechos, deben considerar si se justifica que
sean principios de carácter absoluto, o si, por el contrario, la salud de nuestras
precarias democracias justifica la consagración de ciertas excepciones. La contradicción
aparece entre el uso indebido, delictuoso de la propiedad, y los requerimientos
de la sociedad en relación con la misma. Aquí, la expropiación no es una sanción
contra el propietario, sino la consagración de la prevalencia del interés social
frente al interés particular. En este caso "se extingue el derecho, porque el
Estado no está en la obligación de proteger un bien patrimonial que no ajusta
a las exigencias de la Constitución. (47).
Es importante, por otra parte,
informar adecuadamente y cambiar el pensamiento de las gentes sobre este problema.
Debe ponerse en ese sentido, un énfasis especial en todos los programas social-preventivos
y de rehabilitación; utilizando, como instrumento, los centros educativos y
la imposición de una obligación de carácter legal, a todos los medios de comunicación
colectiva, para difundir a través de ellos, programas continuos de información
y concientización sobre el mismo.
A pesar de las diferencias
políticas adoptadas por los países de la comunidad mundial para enfrentar el
tráfico ilícito de drogas, los resultados deseados todavía no han sido alcanzados.
La falta de mecanismos unificados; lo inadecuado e insuficiente de la cooperación
internacional y la forma en que ésta es canalizada; la falta de controles eficaces
en el sistema financiero internacional que coadyuva a no poder privar a los
narcotraficantes de sus ganancias, la ausencia en los países industrializados,
de tipos penales que criminalicen la producción y el desvío de precursores químicos
para la fabricación de drogas, y la falta de políticas comprensivas que ataquen
los problemas sociales: fundamentalmente aquellos relacionados con el desarrollo
en los países productores; son unas de las causas del fracaso parcial de las
acciones emprendidas a la fecha.
Se sugiere en consecuencia
la adopción de una política criminal uniforme y comprensiva, adoptada por todos
los Estados a nivel mundial, dentro de los mismos parámetros que establezca
una penalización prudente y moderna y una acción policiva menos recia, por cuanto
está comprobado que el costo socio-político que hay que pagar cuando las penas
y persecuciones son drásticas y prioritarias es sumamente elevado.
América Latina tiene que comenzar
de inmediato la acción transformadora de sus estructuras sociales, políticas
y económicas, porque de no hacerlos podría sumergirse en un aspecto peor del
problema de las drogas: pasar de "productor no consumidor" a "productor-consumidor".
(48).
"Nunca se advertirá bastante
acerca del cuidado que hay que observar para que en un Estado de Derecho, el
crimen se combata con medidas de derecho y no con crímenes, pues el Derecho
justamente no puede igualarse con su negación".
C. Roxin, G.Arzt y K. Tiedemann
DOCUMENTOS OFICIALES DE NACIONES
UNIDAS CONSULTADOS
1.- Textos oficiales de las
Naciones Unidas de todas las Convenciones y Protocolos Internacionales citados.
* Convención Unica de 1961
Sobre Estupefacientes, enmendada por el Protocolo de 1972 de Modificación de
la Convención Unica sobre Estupefacientes, publicaciones de Naciones Unidas,
N° S.77.XI.3, New York, U.S.A. 1977.
*Convenio Sobre Sustancias
Sicotrópicas de 1971, publicaciones de Naciones Unidas, N° S.78.XI.3, New York,
1977